Nuestra empresa, Beotibar Recycling, fue una de las protagonistas del acto conmemorativo del aniversario de Waste Lab Bizkaia, un espacio de referencia para la innovación y la sostenibilidad en el ámbito de la gestión de residuos en Euskadi. En el evento participó el director general, Iñigo Jalón, que ofreció una intervención en la que repasó la trayectoria histórica de la compañía y analizó los principales retos actuales del sector.
Jalón recordó que Beotibar Recycling es una empresa con más de un siglo de historia, fundada en 1920 con el objetivo inicial de gestionar los residuos que comenzaban a generarse en una sociedad en plena transformación industrial. En sus orígenes, la compañía nació como aprovisionadora de fibra reciclada de papel y cartón para la industria papelera, en un momento en el que la reutilización de materiales comenzaba a perfilarse como una necesidad productiva.
Más de cien años después, la empresa ha experimentado una profunda evolución. “Aquello que nació únicamente para suministrar papel y cartón, hoy en día es un gestor integral de residuos industriales referente en Euskadi y en el conjunto del Estado”, explicó Jalón ante los asistentes. Actualmente, Beotibar Recycling desarrolla su actividad principal en la gestión integral de residuos no peligrosos, abarcando procesos de recuperación, transformación y valorización de materiales.
La compañía opera en distintos ámbitos: el industrial, el comercial y el doméstico. En este sentido, el director general de Beotibar Recycling subrayó una de las particularidades del sector: la dualidad entre cliente y proveedor. “En nuestro ámbito es habitual que un cliente sea a la vez proveedor, porque nos entrega un residuo y, al mismo tiempo, le prestamos un servicio”, señaló. Esta relación bidireccional exige una gestión precisa y adaptada a las necesidades específicas de cada actividad económica.
Uno de los ejes centrales de la intervención fue la transformación del modelo económico en las últimas décadas. Jalón destacó el paso de una economía lineal —basada en fabricar, consumir y desechar— hacia una economía circular en la que los residuos se reincorporan al ciclo productivo como materias primas secundarias. En este proceso, afirmó, la evolución normativa y tecnológica ha sido determinante.
Crecimiento de la fracción de residuos
Desde 1920 hasta 2026, la fracción de residuos se ha multiplicado al ritmo del crecimiento social y del incremento en los niveles de consumo. Además, la complejidad de los materiales ha aumentado notablemente. “Antes reciclar un polímero era más sencillo; hoy nos encontramos con envases y productos compuestos por múltiples materiales, papeles parafinados, metalizados o combinaciones complejas que responden a diseños de packaging cada vez más sofisticados”, explicó.
Entre los principales retos del sector, Jalón destacó tres grandes ámbitos: el normativo, el tecnológico y el de la sensibilización social. En el plano regulatorio, hizo hincapié en la necesidad de que todos los actores implicados en la gestión de residuos cuenten con los mismos instrumentos y marcos normativos, evitando desigualdades y cargas burocráticas excesivas. La reciente legislación en materia de residuos y suelos contaminados orientada a la economía circular ha introducido mayores exigencias en materia de trazabilidad, un aspecto que, según señaló, el sector está asumiendo con responsabilidad.
En el ámbito tecnológico, la innovación constante resulta imprescindible. El director general recordó que las empresas gestoras son “electrointensivas en gasto”, debido a la continua inversión en camiones, contenedores, prensas y maquinaria especializada para tratar adecuadamente los residuos.
Segregación en origen
No obstante, uno de los mensajes más firmes lanzados durante el acto fue el llamamiento a la correcta segregación en origen. Jalón insistió en que el éxito del reciclaje depende en gran medida de cómo ciudadanos y empresas separen los residuos desde el primer momento. En el entorno industrial, afirmó, existe ya una elevada conciencia debido a las exigencias normativas. Sin embargo, en el ámbito doméstico todavía persisten desafíos.
El director alertó especialmente sobre la problemática de las baterías depositadas incorrectamente en contenedores convencionales, un hecho que está provocando incendios y accidentes en las plantas de tratamiento. “No se trata solo de un impropio que se pueda separar; estamos hablando de riesgos reales para las instalaciones y para las personas”, advirtió.
El acto de aniversario de Waste Lab Bizkaia sirvió así como foro de reflexión sobre el futuro del reciclaje y la economía circular. La participación de Beotibar Recycling puso de relieve la importancia de la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía para consolidar un modelo más sostenible. Jalón concluyó con un mensaje de perseverancia y optimismo, apelando a la responsabilidad compartida y a la necesidad de continuar innovando y sensibilizando para afrontar los desafíos del sector en los próximos años.

